
Daniela Alanis Mendez
11 sep 2025
Un hallazgo excepcional que reescribe lo que sabemos sobre la evolución de los artrópodos.
Un equipo internacional de científicos halló en Yunnan, China, una larva de artrópodo fosilizada de la era Cámbrica, con más de 520 millones de años de antigüedad, que conserva órganos internos en un estado sorprendente: cerebro, intestinos, glándulas digestivas, sistema nervioso y circulatorio.
Gracias a técnicas avanzadas de tomografía por rayos X de sincrotrón, los investigadores lograron realizar una “autopsia virtual” sin dañar el fósil, bautizado como Youti yuanshi. El hallazgo permitió observar estructuras blandas como el protocerebro, una región primitiva que dio origen al cerebro de los artrópodos modernos.
“Si me hubieran preguntado por el fósil de mis sueños, habría dicho una larva de artrópodo”, confesó Martin Smith, autor principal del estudio. “Siempre pensé que era imposible encontrar una, por lo diminutas y frágiles que son”.

La preservación fue posible gracias a una rápida sepultura en sedimentos pobres en oxígeno, que impidieron la descomposición bacteriana y mineralizaron los tejidos blandos. Este proceso convirtió a la diminuta larva en una auténtica cápsula del tiempo microscópica.
El hallazgo revela que sistemas nerviosos complejos ya existían en los primeros artrópodos hace más de medio billón de años. Para los científicos, este descubrimiento no solo reconfigura teorías sobre la evolución neurológica, sino que también abre nuevas líneas de investigación en paleontología, biomimética y neurociencia evolutiva.

