
Daniela Alanis Mendez
1 ago 2025
Con una votación abrumadora y sin debate previo, el Congreso de El Salvador ratificó una reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida. La oposición no tardó en denunciar lo que consideran un golpe fatal a la democracia y un paso hacia el autoritarismo.
En una votación exprés y sin debate previo, la Asamblea Legislativa de El Salvador, dominada por el oficialismo del presidente Nayib Bukele, ratificó este jueves una reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida, elimina la segunda vuelta electoral y extiende el mandato presidencial de cinco a seis años.
La reforma fue aprobada con 57 votos de los 60 diputados, la mayoría pertenecientes al partido Nuevas Ideas (NI), liderado por Bukele. Solo tres legisladores —los únicos de la oposición— votaron en contra. Los artículos reformados de la Carta Magna son el 75, 80, 133, 152 y 154, lo que representa un cambio profundo en el sistema político salvadoreño.
La reforma incluye una disposición transitoria que acorta el actual periodo presidencial de Bukele, iniciado en junio de 2024 y previsto originalmente hasta 2029, para que concluya en junio de 2027. De esta forma, se pretende unificar en esa fecha las elecciones presidenciales, legislativas y municipales.
En el artículo 152, por ejemplo, se eliminó la prohibición explícita para que quien haya ejercido la Presidencia en el periodo anterior pueda volver a postularse. Además, el artículo 80 ya no contempla la suspensión de derechos ciudadanos a quienes promuevan la reelección.
Aunque Bukele no se ha pronunciado directamente sobre esta reforma, su administración ya había sido señalada en 2021 por promover una reinterpretación constitucional, cuando la Sala de lo Constitucional integrada por jueces afines nombrados por la mayoría oficialista habilitó su reelección a pesar de la prohibición previa.
La decisión provocó una ola de críticas tanto dentro como fuera del país. Durante la sesión legislativa, la diputada opositora Marcela Villatoro (ARENA) sostuvo un cartel que decía: "Este día murió la democracia", y denunció que la reforma fue aprobada "sin consulta, de forma burda y cínica".
Claudia Ortiz, legisladora del partido VAMOS, calificó la reforma como “un abuso de poder” y acusó al oficialismo de “perpetuar a un pequeño grupo en el poder para seguir acumulando recursos”.
Desde la comunidad internacional también hubo condenas. Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch, advirtió que El Salvador "recorre el mismo camino que Venezuela", donde se usa la popularidad para concentrar poder y se termina en regímenes autoritarios.
Noah Bullock, de la organización Cristosal, sostuvo que "el día antes de las vacaciones, sin debate y sin informar a la ciudadanía, se cambió el sistema político para permitir que el presidente se perpetúe en el poder indefinidamente".
Bukele, de 44 años, llegó al poder en 2019 y goza de altos niveles de aprobación, en buena medida gracias a su política de mano dura contra las pandillas, que ha reducido notablemente los homicidios. Bajo un régimen de excepción vigente desde 2022, su gobierno ha detenido a más de 75,000 personas, aunque organizaciones como Amnistía Internacional y la CIDH han denunciado detenciones arbitrarias, falta de debido proceso y condiciones inhumanas en cárceles como el CECOT.
Sin embargo, a pesar de las críticas, el mandatario señala que sus centro de detención, como el CECOT, están libres de abusos.

"¿Sabe qué? Me tiene sin cuidado que me llamen dictador. Prefiero que me llamen dictador a ver cómo matan a los salvadoreños en las calles o recibir reportes de cuántos muertos llevamos al día", fueron las palabras que Bukele dijo el pasado enero, cuando daba un discurso a la nación.
Además, en los últimos meses, varios abogados, activistas y periodistas han sido detenidos o forzados al exilio, entre ellos Ruth López, Enrique Anaya y José Ángel Pérez. La CIDH ha calificado estas detenciones como actos de represalia por las críticas al régimen.
Diversas organizaciones nacionales e internacionales consideran que con esta reforma se consolida un modelo autoritario en El Salvador. La organización Acción Ciudadana afirmó que el cambio constitucional es “un paso más en la consolidación del autoritarismo” y que con él “se cierra prácticamente la vía electoral como mecanismo para la alternancia democrática del poder”.
La medida también ha sido comparada con procesos similares ocurridos en Venezuela y Nicaragua, los únicos países de América Latina que actualmente permiten la reelección presidencial indefinida.
“El Salvador se une a una lista preocupante de países donde la Constitución ya no es un límite, sino una herramienta de permanencia en el poder”, sentenció el Centro de Estudios Jurídicos en un comunicado.
